Inicio Noticias Antifascismo Fallece María Rodríguez Juárez, "La Goyerías", una extremeña que fue guerrillera
Fallece María Rodríguez Juárez, "La Goyerías", una extremeña que fue guerrillera PDF Imprimir Correo
Escrito por Comisión Antimonárquica   
Sábado, 11 de Septiembre de 2010 12:47

María Rodríguez JuárezMaría Rodríguez Juárez, apodada La Goyerías, hija de jornaleros sin tierra del pueblo cacereño de Alía y una de las pocas mujeres que luchó con los maquis contra el régimen franquista, falleció ayer a los 90 años en Barcelona. También conocida como Goyería o Balbotina, vivía en el barrio de Bellvitge, en L´Hospitalet, donde emigró en los 50. La alcaldesa de la ciudad, Nuria Marín, expresó ayer el pésame de la ciudad a su familia. Marín destacó la "figura de ciudadanos como María Rodríguez, gente corriente que luchó por unos ideales y que, víctimas de la represión, se negaron a aceptar la dictadura".

La dura historia de La Goyerías cambió radicalmente el 23 de enero de 1941, como recoge la web Memorial Extremadura.

Trabajaba junto a su familia, de ideología comunista, en el cortijo Rañas, en Alía, cuando llegaron el mítico guerrillero Joaquín Ventas Chaquetalarga y su lugarteniente Víctor Roque Miguelete.

En ese momento, La Goyerías y sus dos hermanos --Paula La Migueleta y Aurelio Viriato -- decidieron echarse al monte con los dos maquis para huir de la represión franquista y participar en los combates contra el régimen. Los tres hermanos formaron parte de 13 División de la Agrupación Guerrillera de Extremadura.

María se enamoró de Chaquetalarga, con quien tuvo un hijo y su hermana Paula, de Miguelete, con quien tuvo dos. Las hermanas participaron durante varios años, desde la retaguardia, en enfrentamientos armados liderados en las montañas por Chaquetalarga.

Como describe la revista Sapiens en un reportaje, la vida en la sierra consistía en huir de cueva en cueva y de campamento en campamento, perseguidos por el ejército y la Guardia Civil, con los que se enfrentaban a tiros. Las mujeres que engendraban hijos en la sierra, tuvieron que entregarlos a familiares o pastores para que los cuidaran y, en muchos casos, por huir a Francia o ser detenidas y encarceladas, tardaron años en reencontrarse. Cuando Paula lo hizo, su hija se había casado con un guardia civil.

Según afirmaron María y Paula ante la policía tras su detención, en 1948, los tres primeros años los pasaron en la llamada cueva de Los Doblones. Luego estuvieron unos meses en la finca Planchón, en Garvín, y más tarde pasaron medio año en La Ventosilla, en Navilla de la Entresierra. Después estuvieron unos cuatro meses en La Raña de Castilblanco; a continuación, en el Valle del Vieja, en Castañar de Ibor, y de allí pasaron al campamento final: en los valles de Puebla Don Rodrigo (Ciudad Real).

La creencia general de que la derrota del Eje propiciaría el fin del régimen de Franco dio alas a los guerrilleros. Pero cuando la esperanza se acabó, muchos guerrilleros huyeron a Francia, otros se integraron como jornaleros o pastores, y algunos ejercieron de chivatos de la Guardia Civil. Al final, Chaquetalarga terminó desconfiando de todos y huyó a Francia junto a Miguelete en mayo de 1947. María y Paula se quedaron en la sierra hasta que esta dio a luz y luego marcharon a Navas del Madroño, donde trabajaron de sirvientas durante nueve meses en la casa del jefe de Falange.

El 30 de marzo de 1948, María fue reconocida por un exguerrillero delator, Vicente Rubio, conocido como Pedro el Cruel. Aquello le valió ser entregada a la Guardia Civil y recibir una durísima paliza. También fue detenida Paula.

Ambas fueron sometidas a un consejo de guerra, que se celebró el 28 de junio de 1949. El fiscal pedía 30 años de cárcel, pero finalmente María fue condenada a 14 años de prisión y Paula, a 16, reclusión que ambas cumplieron en Ciudad Real, Madrid y Málaga.

Finalmente, María pasó cinco años en la cárcel. A su salida, en 1953, emigró a Barcelona buscando trabajo. Allí conoció a José Campano, con el que se casó para vivir en una barraca de Montjuïc y después en Bellvitge donde residió felizmente hasta su muerte. La Goyerías ha muerto pero su historia, como la de todos los maquis, perdurará.

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