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Tres meses de guerra criminal e imperialista en Libia PDF Imprimir Correo
Escrito por Comisión Antimonárquica   
Lunes, 27 de Junio de 2011 23:09

Tres meses de guerra criminal e imperialista en LibiaHan pasado tres meses desde el inicio de los bombardeos de la OTAN sobre Libia, en base a la resolución 1973 de las Naciones Unidas, que permitía el uso de las “medidas necesarias” tendentes a proteger a la población civil, además de prohibir el vuelo en el espacio aéreo  de Libia y de establecer un embargo de armas.

Los resultados de esta resolución revelan el carácter neo-colonial y neo-imperialista de las potencias que la inspiraron: más de 800 muertos y 4.000 heridos desde el inicio de los bombardeos, 750.000 refugiados, y la formación de una coalición de países encargados no sólo de agredir militarmente a Libia sino de imponer un bloqueo económico que va más allá del embargo de armas.

A duras penas el actual secretario general de la ONU y testaferro de las grandes potencias, Sr. Ban Ki Moon, dice que esta resolución no tenía por objetivo cambiar la forma de gobierno o la forma de Estado de Libia, país miembro de pleno derecho de este organismo internacional, y de forma humillante y vergonzosa el Sr. Ban Ki Moon participa en los encuentros internacionales donde se embargan las cuentas de Libia en el extranjero, se planifica la guerra de agresión contra este país, y se ayuda a financiar a los grupos mercenarios y paramilitares que tratan de culminar el golpe de Estado comenzado hace unos meses y cambiar el régimen político y legal del país.

Toda una burla a la Carta fundacional de las Naciones Unidas y a los derechos humanos que las potencias occidentales dicen tratar de proteger en ese país. Y con la mayor naturalidad, los políticos europeos y norteamericanos se pavonean entre sus “títeres” políticos libios, mientras legitiman con su presencia y actuaciones el bloqueo del país, la perpetuación de la guerra, y el robo de los recursos naturales y de la soberanía nacional al pueblo libio.

Libia vuelve en estos momentos a rememorar sus páginas más nobles y sacrificadas de lucha y compromiso contra el imperialismo y las fuerzas coloniales que en el pasado también intentaron ocupar el país, dividirlo y ponerlo al servicio de la expansión de las potencias occidentales en África y en los países árabes.

Entonces Libia era un país mucho más pobre y olvidado, sin embargo los libios supieron dejar atrás sus diferencias tribales y regionales para unificarse como nación, echar al ocupante extranjero y explotar en su propio nombre sus recursos naturales. Este pueblo, que ha alcanzado el índice más alto de desarrollo humano de toda África, no nos cabe la menor duda de que estará a la altura de su Historia y de su compromiso anti-imperialista y volverá a echar del país al ocupante extranjero.

La plataforma “No a la guerra imperialista” de Madrid se compromete a no cejar en el recuerdo y denuncia de la agresión imperialista contra Libia, a pesar de la amnesia calculada con la que nos obsequian nuestros medios de comunicación, y de la hipocresía más vergonzante de unos políticos que dicen servir al “interés general”.

Los buques de guerra de Estados Unidos lanzan bombas de racimo contra poblaciones del litoral libio como Misrata, los aviones de la OTAN lanzan sobre ciudades como Trípoli “bombas sucias” de uranio empobrecido, cuya capacidad de destrucción, contaminación y muerte está vigente mucho después de que termine el conflicto, los comandos especiales de las potencias occidentales operan abiertamente desde hace meses en la zona, junto con las tropas mercenarias alistadas por las empresas privadas de la guerra y los soldados de fortuna que se movilizan para participar del robo y del saqueo del país, muchas veces contratados por las mismas empresas que tratan de asegurarse el monopolio en la explotación y distribución de los recursos naturales, y que cuentan con el apoyo de los políticos “neoliberales” que han sido aupados al poder gracias a las políticas de privatizaciones y a las concesiones a las potencia occidentales que se hicieron con anterioridad a la guerra.

Alertamos a la opinión pública, a la ciudadanía comprometida, y a los hombres y mujeres trabajadores del Estado español, de los intentos de engaño, encubrimiento y falsificación de la guerra imperialista contra el pueblo soberano de Libia, tendente a cambiar el orden social, político y económico del país, con el fin de dividirlo, venderlo a las multinacionales occidentales y crear una gran base de operaciones militares en el país, con la que controlen y sometan a los pueblos de África y Oriente Próximo, como tenían antes de que fuera desalojado del poder el anterior rey que gobernaba a merced de los intereses occidentales.

El pueblo libio resiste, y por eso siguen con su campaña militar. El pueblo se mantiene orgulloso y desafiante, y por eso quieren acabar con su fibra moral y atacar sus valores nacionales más sagrados, que les configuran su carácter de país y nación soberana.

Incluso cuando las bombas de la OTAN han revelado de forma más clara, objetiva y contundente su naturaleza criminal, como cuando han pretendido acabar con la vida del presidente del país, Muammar El Gaddafi, logrando, por el contrario, acabar con la vida de algunos de sus familiares más cercanos, incluso entonces, el Estado libio manifestó su disposición a dialogar con los agresores y alcanzar una solución negociada y pacífica al conflicto. Fueron, en cambio, los agresores los que rechazaron los intentos de una solución negociada y pacífica al conflicto, ya viniera del Gobierno libio legítimamente constituido, ya viniera de la Unión de Estados africanos, ya viniera la disposición a trabajar por el diálogo de terceros países como Venezuela. Occidente aún confiaba en poder ganar por medio de las armas, y sus testaferros en territorio libio se sentían seguros teniendo el paraguas de la OTAN detrás.

Decenas de miles de personas le dijeron al Gobierno español el 19 de junio que no continúe con los recortes sociales mientras endurece las condiciones laborales y hace pagar a los trabajadores la crisis del capitalismo. Nosotros también añadimos que no continúen llevando una guerra salvaje y criminal contra un pueblo trabajador, perpetuando la guerra indefinida del capitalismo contra los trabajadores del mundo, con el visto bueno de nuestro Parlamento, mientras el Estado carga sobre las espaldas de los contribuyentes los 14,4 millones de euros al mes que le cuesta su participación en la guerra imperialista contra Libia.

Por todo esto, la plataforma “No a la Guerra Imperialista” de Madrid reitera su preocupación y llamamiento a una vigilancia permanente del conflicto, y nos comprometemos a “auto-convocarnos” en un acto público en la Puerta del Sol a las 8 de la tarde, en caso de que el conflicto se agrave de forma decisiva en contra de los intereses del pueblo libio y de la paz en el mundo; para que la mentira no se convierta en verdad, para que las nuevas generaciones no nos echen en cara nuestra hipocresía o nuestro egoísmo, llamamos a la ciudadanía a integrar un fuerte movimiento contra la guerra y la OTAN con presencia pública en los próximos meses, y a decir todos juntos:

¡NO A LA GUERRA IMPERIALISTA!
¡NO MÁS SANGRE POR PETRÓLEO!
¡POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS!
¡REGRESO INMEDIATO DE LAS TROPAS ESPAÑOLAS!
¡OTAN NO, BASES FUERA!

Plataforma “No a la Guerra Imperialista”