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Manifestación Antifascista: Carlos, hermano, nosotr@s no olvidamos PDF Imprimir Correo
Escrito por Coordinadora Antifascista de Madrid   
Sábado, 17 de Noviembre de 2007 03:57

Carlos, hermano, nosotr@s no olvidamosSábado 24 de noviembre de 2007 a las 17:00h. Atocha-Legazpi
Convoca: Coordinadora Antifascista de Madrid

¿HASTA CUÁNDO NOS SEGUIRÁN ASESINANDO LOS FASCISTAS?

Después de muchos años de innumerables alertas y condenas de actos racistas, fascistas, violentos y discriminatorios. Después de demasiadas muertes e incontables agresiones,  ha muerto otra vez un compañero antifascista a manos de los nazis. Y ha muerto porque las soluciones que nos proponen las instituciones oficiales no saben sino mirar a otro lado y acusarnos de pandilleros.

Amparándose en el derecho que tienen los partidos legales a manifestarse, se permite casi cualquier cosa. Tal vez deberíamos plantearnos qué es lo que hace que un partido sea legal o no, qué tipo de violencia es asimilable por el sistema y cuál no, por qué los muertos que son pobres, extranjeros/as y/o antifascistas valen mediática y políticamente menos que un cajero quemado. Tal vez deberíamos pensar cuál es el verdadero objeto de la Ley de Partidos y por qué unos partidos se ilegalizan y otros no, por qué se permite la existencia de partidos u organizaciones que en apariencia se declaran demócratas y pacíficos, pero que en la práctica cuentan en sus filas o entre sus simpatizantes con elementos que van a sus manifestaciones con puñales de caza. Deberíamos plantearnos por qué en Alemania tienen superado este debate desde hace mucho tiempo y aquí no.

El racismo es consecuencia del dominio de la clase capitalista que se aprovecha del estado de precariedad de lxs trabajadorxs y de su ignorancia, para avivar la xenofobia. Para generar cabezas de turco que desvíen la atención que debería centrarse en ell@s. Mientras que lxs empresarixs aumentan sus beneficios a costa de reducir costes y ampliar la jornada laboral, la cual deben aceptar lxs inmigrantes para poder subsistir, lxs verdaderxs afectadxs se enfrentan con su misma clase social y con los grupos neonazis. No olvidemos a Miwa Buene Monake, congoleño de 42 años tetrapléjico a consecuencia de una paliza de corte racista sufrida el pasado 10 de febrero en Alcalá de Henares.

Por desgracia el pensamiento político y social estándar del ciudadano/a y del político/a medio de la sociedad neofranquista en la que vivimos está más cerca del remendón que va poniendo parches allá dónde surge la emergencia de la opinión pública que del responsable y previsor administrador que se adelanta a las desgracias.

Carlos nunca volverá. Esta vez la desgracia ya no se puede remediar con ningún parche.

Los parches tampoco pueden aguantar por mucho más tiempo la presión que provocan las contradicciones existentes en el Estado. España es un país de capitalismo monopolista de Estado, necesitado de un sistema represor controlado por los grandes monopolios que hace tender hacia el fascismo, provocando el enfrentamiento directo entre la burguesía y el proletariado.
Las contradicciones internas del régimen dan lugar a diversos problemas que deben agudizarse con el objetivo de provocar el resquebrajamiento del Estado:

En 1975, toma el mando la monarquía borbónica, siguiendo las previsiones sucesorias establecidas por el régimen franquista, con la intención de mantener sus privilegios mediante un lavado de imagen. La Constitución Española es el resultado final de la artimaña llevada a cabo por la clase burguesa, que consolida la monarquía, el sistema capitalista y la opresión de los pueblos en el Estado Español. Por eso es tan importante defender la lucha por la autodeterminación de los pueblos, como única garantía de avanzar hacia la conquista de sus derechos políticos y sociales.

El golpe más duro dado al movimiento antifascista fue la labor de zapa dirigida por el revisionismo carrillista, cuya influencia perdura hasta el día de hoy, induciendo al uso de la lucha política institucional.

Liquidar la Memoria Histórica es el objetivo de la “Ley de Punto Final”, aprobada por el gobierno del PSOE y el apoyo de la mayoría de los grupos parlamentarios. Una ley no sólo insuficiente y fraudulenta, sino que deja en evidencia al sistema actual, respaldando implícitamente el golpe fascista del 36.

Por otro lado, la vivienda es una necesidad social básica y se ha dejado en manos de promotoras, constructoras y banqueros, dando lugar a la existencia de 3 millones de casas vacías, unas 300.000 en Madrid.

Alrededor de las grandes ciudades se han ido desarrollando suburbios que suelen albergar amplias zonas de marginación humana. Un caso reciente es la defensa de lxs vecinxs de la Cañada Real Galiana para proteger sus casas contra el intento de desalojo por parte del Ayuntamiento y la Policía.

La patronal, junto a los partidos políticos y sindicatos amarillos, han puesto en marcha leyes fascistas contra la clase obrera; un claro ejemplo es “La ley de extranjería” que atenta contra sus derechos fundamentales y fomenta la discriminación de lxs inmigrantes, o la “Nueva Reforma Laboral” que facilita el despido de lxs trabajadorxs, la rebaja de cotizaciones y el aumento de bonificaciones a favor de lxs empresarixs, así como los encadenamientos de contratos, los asesinatos en el trabajo, la temporalidad…

Pero semejante panorama social no es exclusivo caso estatal. Estados Unidos comienza a no poder financiar la ocupación de Irak e intenta solucionar la situación devaluando su propia moneda. Esto hace tambalearse el resto de economías mundiales. El Banco Europeo tuvo que prestar 200.000 millones de euros a los grandes bancos para evitar, literalmente, que se quedasen sin liquidez. Los tipos de interés no paran de subir. Los países exportadores de petróleo comienzan a rechazar el dólar como forma de pago con lo que impulsan su caída, que ya parece imparable.

En EE.UU. hay 2 millones de trabajadorxs al borde de perder sus casas por no poder pagar sus correspondientes hipotecas y no nos quepa la menor duda de que antes o después esta situación, que ya se aprecia en cierta medida en el Estado Español, se irá reflejando poco a poco en el resto de economías capitalistas mundiales.

El ciclo capitalista de bonanza económica llega a su fin y nadie puede predecir hasta dónde nos arrastrará en su caída. Se aproximan tiempos duros. Tiempos de más lucha y en consecuencia tiempos de más represión.

Esta situación de degradación social y económica es imposible de sostener sin un mecanismo represivo que silencie las protestas y disipe los intentos de respuesta popular organizada. Así, comprobamos cómo están aumentando los casos de luchadorxs encarceladxs y persecución judicial a los movimientos de resistencia.

Independentistas catalanes son llamados a declarar en la Audiencia Nacional por quemar públicamente fotos del Rey español, figura que como vemos nadie podrá "ultrajar" sin verse arrinconado por el sistema judicial.

A pesar de las numerosas muestras de solidaridad el Estado mantiene encarcelada ilegalmente a la presa política del PCE(r), Fina García Aranburu, que se encuentra gravemente enferma.

El sindicalismo alternativo está amenazado, como vimos cuando fueron encarcelados Cándido y Morala, o cuando sicarios de Mercadona dieron una paliza a un miembro de CNT en Barcelona.

La represión al pueblo vasco que lucha por el derecho de autodeterminación se agudiza cada día más, ahora con una nueva medida más propia de los tiempos franquistas que de una supuesta democracia: el encarcelamiento de 17 responsables políticos de la izquierda abertzale.

En Madrid la escalada represiva contra los movimientos sociales se hace visible con casos todavía sin resolver como el de Kike M.B., brutalmente detenido y torturado en el barrio de Lavapies en enero de 2006; o el de Daniel, Manuel e Israel, que continúan inmersos en un proceso-montaje judicial que les puede llevar a prisión tras las manifestaciones estudiantiles contra la LOU en 2001.

Las cargas policiales contra las manifestaciones por el derecho a una vivienda digna también arrastran represalias legales, como el caso de varios jóvenes detenidos en las primeras convocatorias del 2006 y hoy procesados por "alteración del orden".

El movimiento por la okupación sigue en auge a pesar del goteo interminable de desalojos: La Alarma, el KBO, la Ramona, La Facultad Okupada y Autogestionada, Navalquejigo, el Milano, la Perrera, viviendas okupadas...

Así mismo alzamos un grito de solidaridad con Andrés y Raúl, compañerxs detenidos durante los disturbios del día 2 de Junio en Rostock, con motivo de la contra-cumbre del G8, que se enfrentan a una condena de 9 y 10 meses de prisión incondicional e irreducible a cumplir en el Estado alemán.

A pesar de todos los análisis y diferentes enfoques que se dan en este comunicado, esta manifestación va dedicada exclusivamente a nuestro compañero Carlos, a nuestro amigo Pollo. Descansa en paz torpedo.

LA DICTADURA CONTINÚA, LA RESISTENCIA SIGUE VIVA

MANIFESTACIÓN ANTIFASCISTA
SÁBADO 24 NOVIEMBRE 2007
17:00H ATOCHA-LEGAZPI

COORDINADORA ANTIFASCISTA DE MADRID

Descargar comunicado PDF


LA CRÓNICA DEL 24N QUE USTED NO LEERÁ EN LOS MEDIOS

Así pues, visto el panorama, el Gobierno Español, encarnado en Madrid en su Delegada, señora Maestre, y las fuerzas policiales, sufrió por tanto una vergonzosa, dolorosa y humillante derrota en su intento de reprimir a los manifestantes que pacíficamente marcharon por Madrid, utilizándose la violencia sólo puntualmente y en defensa propia 
En la tarde de ayer, sábado 24 de Noviembre, había convocada, a las 17:00 horas, una manifestación en recuerdo de Carlos Javier Palomino. Esta manifestación fue desautorizada por la delegación del gobierno. El verbo "desautorizar" no es casual ni gratuito, porque previamente había sido autorizada. En un acto de cómodo distanciamiento, la delegación del gobierno decidió que la manifestación no debía de realizarse debido a los posibles incidentes que podrían ocasionarse. Se autorizaron, sin embargo, otras de distinto signo político. Se prohibía el recuerdo de una víctima del terrorismo, Carlos Javier Palomino, mientras que a unos kilómetros de distancia se autorizaba la manifestación de la derechista AVT.

Poco antes de las 17:00, la presencia policial en Atocha era desproporcionada. La manifestación había sido desautorizada, pero diversas fuentes aseguran que desde Delegación de Gobierno se había afirmado que se iba a consentir que se hiciese una concentración. La abrumadora presencia policial parece indicar distintas intenciones. Los Paseos del Prado, Infanta Isabel y Delicias y las calles Méndez Álvaro y Ronda de Atocha estaban plagados de furgonetas de antidisturbios estacionados en distintos puntos estratégicos, tales como bocas de Metro, paradas de autobús urbano e interurbano y otros. Ahí, juzgando la vestimenta de la gente, retenían, identificaban y registraban a los viandantes, independientemente de si acudían o no a la manifestación. Esto causó varias situaciones anecdóticas, puesto que gente con pintas extravagantes que no iba a la manifestación era también retenida, mientras que manifestantes que llevaban ropas menos llamativas pasaban tranquilamente. Esto es una muestra interesante de cómo actúa la Policía Nacional. Los grupos retenidos no constaban de más de veinte personas y la Policía hacía lo posible por mantenerlos separados unos de otros, con el fin de dispersarlos para que cada uno se fuese por donde había venido.

Paralelamente a esto, un grupo mayor de manifestantes se concentraba en la explanada frente al Museo Reina Sofía, siendo acosados del mismo modo por la Policía. Esto provocó que el grueso de este grupo comenzase a caminar hacia la Ronda de Atocha, mientras que grupos más pequeños callejeaban paralelamente a dicha Ronda. El avance de este grupo de mayor tamaño hizo que los grupos que había separado la Policía Nacional alrededor de la zona se sumasen progresivamente al grupo principal. Aun así, pequeños grupos se quedaron aislados y según varios testimonios fueron muchos los que pasaron buena parte del recorrido intentando conectar con el grupo mayor. Algunos lo consiguieron, pero otros quedaron totalmente separados.

El avance por la Ronda de Atocha se producía principalmente por la acera, pero dado el elevado número de gente se acabaron ocupando varios carriles, lo que supuso que comenzasen los nervios de los agentes antidisturbios, que hicieron varios amagos con cargar. En estas circunstancias se llegó a la Glorieta de Embajadores. En este punto, varias furgonetas bloqueaban varias de las posibles vías de avance. La Policía arrinconó a los manifestantes en el punto en el que sólo se podía avanzar o bien hacia la calle de Embajadores o bien hacia Miguel Servet. Tras unos momentos de tensión, comenzó la primera carga. El grupo mayoritario de los manifestantes quedó encajonado en la bocacalle de Embajadores, plantando cara a los antidisturbios. Un grupo de menor tamaño, entre los que se incluye quien esto escribe, quedó aislado en la calle de Miguel Servet. Este grupo contaría inicialmente con más de un centenar de personas, aunque se fue dividiendo en grupitos que trataban de reincorporarse al grupo mayoritario con mayor o menor éxito. En este sentido el particular diseño urbanístico de esta zona de Madrid, con calles de trazado muy irregular, jugó en contra de los manifestantes, muchos venidos de fuera o de otros barrios no sabían como avanzar y acabaron perdiéndose y quedando completamente aislados del resto, lo que causó bastante inquietud al no saber hacia donde avanzar ni si estaba ocurriendo algo o no. La calle Miguel Servet se había cortado para proteger la integridad física de los manifestantes frente a posibles cargas.

Al tiempo que estos pequeños grupos intentaban reagruparse en torno a Miguel Servet, la calle Mesón de Paredes y la Calle Tribulete, el grupo mayoritario comenzó a defenderse de la Policía Nacional en la calle de Embajadores, levantando varias barricadas y lanzando objetos de distinto calado. La Policía Nacional perdió el control de la situación y el grupo mayoritario logró avanzar por Embajadores. A la altura de la Calle de las Provisiones, los distintos grupitos que habían quedado aislados se lograron juntar en una cantidad de en torno a treinta personas en un primer momento, si bien progresivamente, aunque algunos se lanzaban a la aventura a intentar encontrar al grupo principal, fue aumentando de tamaño. Finalmente se llevó a cabo la unificación entre el grupo mayoritario y el grupo minoritario, compuesto a su vez de distintos grupitos que habían llegado a ese punto. A partir de ahí el grupo pasó a ser uno sólo en este sector y se seguía produciendo un goteo incesante de grupitos que habían quedado aislados.

El objetivo, llegada esta situación, era claro: había que llegar a Legazpi. Se intentó de varias maneras, aunque el ruido de sirenas y la falta de orientación desconcertaron a pequeños grupos de manifestantes. Finalmente se llegó a la Plaza de Cascorro, donde se produjeron los momentos de mayor incertidumbre, ya que había que avanzar pero no quedaba claro hacia donde. Permanecer allí detenidos por demasiado tiempo podía haber costado caro a los manifestantes, puesto que era un punto en el que habría sido fácil ser rodeados por la Policía Nacional. La determinación final fue avanzar hacia la Calle de Toledo, lo cual fue todo un acierto. Se abandonaban las calles "ratoneras" donde la policía podía cargar con facilidad y dispersar a los grupos y se entraba en una calle importante cortando el tráfico, lo que impedía el avance de las furgonetas. La presencia de viandantes no manifestantes era también una cierta garantía de que en una hipotética carga, la policía se cuidaría más de mantener una mejor imagen pública.

Cuando se avanzaba, llegaban noticias confusas de que un grupo grande aunque de menor tamaño estaba llegando por su cuenta a Legazpi. Del mismo modo se sabe que gente que se quedó aislada decidió llegar en Metro. Aquí los testimonios son confusos, pero parece ser que la Policía, basándose en las vestimentas de la gente, su método científico habitual, hizo varios registros y hubo momentos de tensión.

Por parte del grupo principal, se avanzaba sin apenas presencia policial. Los manifestantes demostraron un gran dominio del terreno y se hicieron prácticamente inaccesibles a las furgonetas antidisturbios. Así se avanzó en bloque por la Calle de Toledo, se alcanzó la Puerta de Toledo y se procedió a avanzar por el Paseo de los Olmos. Cerrando el paso de la marcha se bloqueaban las calles volcando contenedores o cruzando vallas para impedir el paso de las furgonetas antidisturbios y proteger a los manifestantes de posibles cargas. Con esta dinámica se consiguió avanzar dinámicamente por el Paseo del Doctor Vallejo Nájera (doctor que, por cierto, aseguraba que los marxistas eran débiles mentales) hasta la Glorieta de Santa María de la Cabeza. Ahí se retomó la calle Embajadores en dirección a la estación de Metro de Legazpi, donde fue asesinado Carlos Javier Palomino.

Una vez allí, tras un estruendoso aplauso, el objetivo de la Coordinadora Antifascista de Madrid era fijar una placa en recuerdo a Carlos. Unos militantes comenzaron a colocarla cuando llegaron varias furgonetas de antidisturbios. Pero la seguridad de la Coordinadora, con ayuda del resto de manifestantes, formó una cadena humana para bloquear su paso. Con alguna dificultad y la solidaria ayuda de un vecino que prestó unas herramientas se colocó la placa y se leyó el comunicado, desconvocándose la marcha.

Un rato después comenzaron nuevas razzias policiales y cargas. Los manifestantes, divididos en pequeños grupos, optaron por salir del lugar o por plantar cara a la Policía. Los miembros de la Unidad de Intervención Policial comenzaron así una actuación arbitraria de cargas indiscriminadas y detenciones basándose nuevamente en el aspecto físico de los viandantes.

Es digno de mencionar el papel de la Policía Nacional y su jefa, la Delegada del Gobierno Soledad Maestre. Esta señora ha demostrado ser una mala caricatura del tristemente célebre Francisco Javier Ansuategui, Delegado del Gobierno en la última legislatura del PP y partidario de una brutalidad policial desmedida. En la manifestación de ayer sábado, la Policía Nacional trató de hacer una pinza a los manifestantes, con la promesa de que permitiría hacer una concentración se dedicó a tratar de aislar a los grupos que acudían. Esto fue un fracaso. Después con su actitud intimidatoria intentó que no se ocupase la Ronda de Atocha. Nuevo fracaso. Su bloqueo de calles y su salvaje carga policial en Embajadores pretendió dar por finalizada la marcha. Otro fracaso para la lista. Con muchos más medios, con un helicóptero que les indicaba la posición exacta de los manifestantes, con armamento profesional y entrenamiento, fueron totalmente incapaces de controlar a los manifestantes. Una vez estos consiguieron llegar a la calle de Toledo, sin apenas medios, demostraron tener un mayor conocimiento del terreno y una mayor capacidad de decisión. Otro fracaso para la Policía Nacional. Hasta que el grueso de los manifestantes, que iban a pie, no se detuvo en el Metro de Legazpi, el grueso de las fuerzas de antidisturbios, que iba en furgoneta, no consiguió darles alcance. Otro fracaso. Pagaron su frustración con cargas indiscriminadas que acabaron con varias detenciones pero no con la voluntad de lucha de los asistentes.

Así pues, visto el panorama, el Gobierno Español, encarnado en Madrid en su Delegada, señora Maestre, y las fuerzas policiales, sufrió por tanto una vergonzosa, dolorosa y humillante derrota en su intento de reprimir a los manifestantes que pacíficamente marcharon por Madrid, utilizándose la violencia sólo puntualmente y en defensa propia. Soledad Maestre ha demostrado con sus intenciones ser partidaria de la misma brutalidad policial que el ultraderechista Ansuategui, pero también, para beneficio y regocijo de los manifestantes revolucionarios de Madrid, una total y absoluta incompetente.

Con los constantes movimientos de dispersión y reagrupamiento de los manifestantes, provocados por la actividad policial, es difícil cuantificar el número de ellos, pero sumando los distintos grupos aislados y el grupo principal no es descabellado en absoluto hablar de en torno a 3000 personas en la totalidad del recorrido, si bien estas 3000, debido a las circunstancias, pocas veces estuvieron en bloque, lo que no significa que no estuviesen ahí. Es de interés señalar esto puesto que el diario progubernamental EL PAÍS habla de la irrisoria cantidad de 250 personas. Esto es significativo, ya que en su intento de minusvalorar a los manifestantes a quien dejan en mal lugar es a las fuerzas policiales, ya que con una cifra tan minúscula la derrota habría sido más humillante si cabe.

Fdo: Un manifestante más.

Enviado a La Haine


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COMUNICADO DE VALORACIÓN

Tras el asesinato del compañero antifascista Carlos Javier Palomino "Pollo" a manos de un militar simpatizante de la organización de ultraderecha Democracia Nacional, las movilizaciones de repulsa a la violencia fascista y en solidaridad con las víctimas se han venido sucediendo no sólo en los pueblos y barrios de Madrid, sino por toda la geografía del Estado español. Han sido muchas las muestras de solidaridad realizadas a lo largo y ancho del Estado con su familia, allegados y con el antifascismo madrileño. En la práctica totalidad de ciudades del Estado se han organizado concentraciones, manifestaciones y otras convocatorias, a pesar de la presión policial, que se agudiza con intensidad contra los antifascistas, y a pesar del bloqueo mediático, que ha manipulado y tergiversado los hechos acecidos a su antojo. Por todo ello, queremos agradecer su inestimable apoyo a todas las coordinadoras, plataformas o colectivos antifascistas que han sido participes de esta lucha, que aún no ha terminado, y a todos y todas los que han asistido a las diversas movilizaciones convocadas. De la misma manera, queremos enviar un especial saludo a las organizaciones antifascistas que han mostrado su solidaridad desde otros países, como Londres, Alemania o la República Checa.

Es para nosotros y nosotras un imperativo moral el solidarizarnos con todas las víctimas de la represión de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que se ha desatado con especial virulencia contra el movimiento antifascista organizado de varias ciudades. Ejemplos de ello son los siete detenidos en una manifestación de solidaridad en Barcelona, los cuatro detenidos en la manifestación del veinte de noviembre en Granada y un detenido en la manifestación en Almería. A todos ellos se les imputan diversos cargos como resistencia, desobediencia y atentado contra la autoridad y/o desorden público. De nuevo, queda patente la complicidad del Estado con los grupos y organizaciones nazi-fascistas que se pasean impunemente por nuestras ciudades mientras los militantes antifascistas son duramente reprimidos por mostrar su fraternal solidaridad por la muerte de un compañero. Desde aquí exigimos la inmediata exoneración de todos los cargos aquí expuestos.

Tampoco podemos dejar de apoyar y desear una pronta recuperación al compañero Carlos G., apuñalado el día veintidós de noviembre en la ciudad de Cáceres por un individuo integrante de grupos nazi-fascistas, que se encuentra detenido.

A pesar de la intensa campaña mediática criminalizadora, de las trabas y zancadillas jurídicas y legales, a pesar incluso del despliegue represivo policial, el pasado sábado 24 de noviembre el movimiento popular antifascista consiguió concentrarse en Legazpi para colocar una placa conmemorativa en homenaje al compañero Carlos. Todas las muestras de solidaridad de las que hemos hablado, las ganas, el esfuerzo, el compromiso, pero sobretodo, la organización y la experiencia acumulada de días y años de lucha permitieron esa victoria.

Una de esas muestras de solidaridad con Carlos, con sus familiares y amig@s, así como con Alex y el resto de compañer@s agredid@s y detenid@s el pasado 11 de noviembre en Usera, iba a ser sin duda la tradicional manifestación que viene convocando la Coordinadora Antifascista de Madrid desde hace 18 años en torno a la fecha del 20N. La Delegación del Gobierno puso todo su empeño en tratar de impedir que dicha manifestación se celebrara.

Y es hora de tratar de analizar el por qué, visibilizar que tras el empeño de criminalización, de impedir que nos manifestásemos, de convertirnos en sinónimos de disturbios, lo que se pretendía era deslegitimar la respuesta social antifascista organizada que existe en Madrid desde hace años, impedir que esta respuesta social, que además ahora iba a tener tan buena acogida, se mostrase con fortaleza y ligada a otros contenidos políticos en los que la Coordinadora Antifascista también viene trabajando : denuncia del sistema capitalista, de la falsa transición, rechazo a la monarquía, solidaridad con los presos políticos, defensa del derecho de autodeterminación...

A finales de octubre, la Coordinadora Antifascista de Madrid solicitó a Delegación del Gobierno la autorización para la celebración de la manifestación del 20N, bajo el lema “Madrid antifascista, anticapitalista, antirracista”. La Delegación aprobó dicha solicitud, si bien el recorrido preferente propuesto (Cibeles-Sol) se tuvo que modificar por uno alternativo (Atocha-Jacinto Benavente-Sol).

Junto a la autorización para la manifestación se concertó una cita para una reunión entre la Coordinadora Antifascista y la Delegación del Gobierno.

Los trágicos acontecimientos del 11 de noviembre así como la inmediata y contundente respuesta popular, plantearon un escenario completamente diferente, ante el cual la Delegación del Gobierno decidía denegar la solicitud previamente autorizada y cancelaba unilateralmente la reunión previamente acordada con la Coordinadora Antifascista de Madrid.

La Coordinadora Antifascista reaccionó y el 15 de noviembre presentó una nueva solicitud de manifestación, por procedimiento de urgencia, bajo el lema “En homenaje a Carlos”. El día siguiente, el 16 de noviembre, la Delegación del Gobierno denegaba esta nueva solicitud.

Ambas solicitudes fueron recurridas ante el Tribunal Superior de Justicia en un intento de que los recursos fuesen estimados y la manifestación pudiera celebrarse de manera autorizada, tal y como sucedió con la marcha del Frente Nacional, denegada en primera instancia por la Delegación del Gobierno y posteriormente autorizada por el Tribunal Superior de Justicia.

En este contexto, la Coordinadora Antifascista decidió hacer público en rueda de prensa un comunicado en el que se hacía un llamamiento público a la Delegación del Gobierno para que reconsiderara la decisión tomada, a la vez que se convocaba a todo el movimiento popular antifascista y antirracista para el sábado 24 de noviembre, a las 17h, desde Atocha a Legazpi.

A pesar de su rechazo inicial, la reunión con la Delegación del Gobierno tuvo lugar el viernes 23. En dicha reunión, la Delegada comentó que haría la vista gorda ante una concentración en la Plaza de Atocha, en un último intento de engañar y confundir a l@s organizadores.

Por su parte, los movimientos de la Coordinadora Antifascista de Madrid pretendían alcanzar dos objetivos estrechamente relacionados: en primer lugar, era fundamental conseguir que la manifestación fuese autorizada, ya que las previsiones hacían esperar una participación masiva. Y, por otro lado, había que conseguir visualizar que el movimiento antifascista deseaba que la movilización del 24N se realizara con plena normalidad, ya que las razones formalmente esgrimidas desde la Delegación apuntaban a la “previsión de incidentes” como el motivo para ilegalizar dicha convocatoria. Era necesario desenmascarar a la Delegación del Gobierno: si lo que verdaderamente se pretendía era evitar cualquier tipo de incidentes, ello debía pasar inevitablemente por la legalización y autorización de la manifestación en homenaje a Carlos.

Quedaban de esta manera al descubierto las auténticas intenciones de la Delegación del Gobierno al ilegalizar la manifestación del 24N: impedir la visualización de la gran capacidad de movilización del movimiento antifascista en Madrid y la amplísima respuesta de solidaridad ante el asesinato de Carlos.

La Coordinadora Antifascista de Madrid ya hizo pública su denuncia ante la terrible irresponsabilidad cometida por parte de la Delegación del Gobierno al legalizar y permitir la manifestación racista y xenófoba del 11 de noviembre en Usera a la que acudía el asesino de Carlos armado con un machete. También denunciamos que era imposible de entender que los derechos que se habían garantizado entonces para los asesinos de Carlos les fuesen denegados ahora a quienes pretendían honrar y homenajear a la víctima. Y advertimos públicamente que dicha decisión por parte de Delegación del Gobierno no iba a ser compartida por miles de personas, que saldrían a la calle por encima de la legalidad y de cualquier traba o impedimento para recordar y homenajear al compañero Carlos. Y así ocurrió.

Cerca de 2.000 personas asistimos a la colocación de la placa en memoria de Carlos Javier Palomino, un acto ilegal según Delegación de Gobierno, pero absolutamente necesario y legítimo según el movimiento popular. Y hubieran sido muchas más, estamos convencid@s de ello, si como mínimo se nos hubieran dado las mismas facilidades y garantías que a las convocatorias permitidas a la extrema derecha.

Un militar fascista nos robó la vida de Carlos, eso ya no lo podemos cambiar. Pero como señala la placa colocada en el número 132 de la calle Delicias, el mejor homenaje a Carlos es continuar la lucha. Y para continuar la lucha es necesario sentarse a reflexionar sobre todos los acontecimientos ocurridos recientemente, en especial sobre la movilización del 24 de noviembre, que puso al descubierto los verdaderos intereses y motivaciones políticas del PSOE y la Delegación del Gobierno, pero que también sirvió para hacernos sentir la potencia del movimiento popular antifascista: la determinación y el coraje que se vieron y se sintieron el pasado sábado en las calles de Madrid son sin duda el mejor de los homenajes imaginables a todas y cada una de las víctimas causadas por el terror fascista.

Madrid, 4 de diciembre de 2007

COORDINADORA ANTIFASCISTA DE MADRID